martes, 23 de julio de 2019


RESUMEN
Desde siempre los pueblos de oriente con su magia y misterio han maravillado a la sociedad moderna. Entre todos ellos, la antigua civilización egipcia y particularmente su origen, ha sido un tema que protagoniza del debate científico. En la actualidad, muchos se muestran convencidos de que los orígenes de Egipto se relacionan estrechamente con la llegada de seres del espacio, quienes tras colonizar las orillas del Nilo, habrían enseñado a sus antiguos habitantes la aplicación de sofisticadas técnicas para el mejor aprovechamiento de los recursos disponibles. Una puerta a las estrellas, para abordar una recreación entre el Egipto real y el fantástico.
Por cierto que tal idea, abordada en decenas de libros, películas y documentales, puede parecer a primera vista una especulación fantasiosa, pero si se adentra en los grandes misterios del antiguo Egipto, lo fantástico y lo real se pueden dar cita de manera ciertamente sugerente.
Estudiosos del fenómeno OVNI creen que existe un vínculo innegable entre el Antiguo Imperio Egipcio y los extraterrestres. Aquí, cinco motivos por los que se establece esta extraña relación.


Pirámides
La construcción de las colosales pirámides egipcias sigue planteando numerosos interrogantes para la ciencia. Este hecho es suficiente para que muchos crean que los edificios fueron erigidos con la ayuda de tecnología extraterrestre.
Como muestra de la presencia de extraordinarios seres en el pasado remoto, se presentarían las hoy famosas Pirámides, ubicadas a once kilómetros del Cairo (ciudad capital del actual Egipto), consideradas las más antiguas de las siete maravillas. Sobreviviendo al paso de los años se levantan imponentes sobre el horizonte, la pirámide de Keops, acompañada de sus dos hermanas menores: las pirámides de Kefrén y Micerinos, todos nombres pertenecientes a faraones de la Cuarta Dinastía (siglo XXVI A.C.). La pirámide de Keops tiene una altura de 146,6 metros y su peso aproximado es de siete millones de toneladas. Entre algunos de los detalles más intrigantes de su estructura, destacan los pocos bloques de revestimiento que aún son visibles en la cara norte. En la actualidad, sólo hay tres o cuatro de estos bloques de piedra. Inicialmente habría poseído cerca de 27.000 de ellos, los que se presentaban perfectamente encajados y pulidos, demostrando una alta precisión tecnológica para la época. Esta precisión se ve reflejada en cada detalle de la Gran Pirámide, como por ejemplo, en la juntura de los bloques que revisten los corredores interiores de las cámaras, en medio de las cuales no cabe ni el filo de una cuchilla de afeitar. La pregunta que más se repite al verla es ¿cómo y quienes la construyeron? Un interrogante que se acentúa aún más si hacemos caso de los más controvertidos estudios sobre el tema, disponibles en la actualidad.

LOS DIOSES DEL ESPACIO
Según se detalla en un reportaje titulado "Los orígenes cósmicos de Egipto" escrito por el investigador español Javier Sierra, el relato de un sacerdote de Heliópolis que vivió en el siglo III ac y cuyo nombre sería Manetón, nombre anterior al de Menes, el supuesto primer faraón dinástico egipcio, habrían existido dos periodos históricos bien diferenciados en el Egipto antiguo. El primero fue la era de los Neteru -o dioses- que habrían descendido sobre Egipto durante el Zep Tepi (o primer Tiempo) reinando durante 13.900 años. Posteriormente, habrían seguido una especie de seres semidivinos denominados en algunos textos como Shemsu Hor o compañeros de Horus, que habrían reinado por un periodo de 11.000 años hasta dar pasó a los primeros faraones. De los Shemsu Hor dan cuenta los textos jeroglíficos más antiguos. Inscripciones en pirámides de la V Dinastía en Sak-kara se refieren a ellos indistintamente, denominándolos "los brillantes" o "los resplandecientes". Según los egipcios de la antigüedad, los Shemsu Hor habrían conocido el hierro (un metal divinizado en la época) cuyos secretos les fueron entregados por el mismísimo Horus, quien habría reinado 300 años sobre Egipto a juzgar por los dichos de Manetón.
Basados en esto, muchos postulan que seres venidos de las estrellas fueron los constructores de la Gran Pirámide y de la no menos enigmática Esfinge de Gizeh, la que para muchos es el monumento más antiguo de Egipto y a la cual se atribuye, por algunos especialistas, una antigüedad de 12.500 años.

LOS OVNIS DEL ANTIGUO EGIPTO
Pero no todas fueron historias de dioses o seres en el antiguo Egipto; si los dioses efectivamente venían del cosmos, tal y como expresan estos autores, entonces no es extraño que se hable de que sus naves, que se asemejarían a los actuales “discos voladores”, hayan surcado los cielos egipcios hace ya miles de años, siendo descritos por los escribas de la época en diversos textos jeroglíficos. Egipto ha producido más maravillas científicas, con frecuencia de gran antigüedad, que cualquier otra región. Los antiguos egipcios poseían conocimientos avanzados de medicina y cirugía. Sabían los suficiente como para emplear anticonceptivos de miel y resina de acacia (un eficaz espermicida) y se ha afirmado que conocían el uso de la penicilina. Un modelo de planeador de madera que data del año 200 ac hallado en Saqqara, demuestra por lo menos una comprensión básica de los principios de la aerodinámica. Y la Gran Pirámide, construida alrededor del año 2600 ac, asombra hasta al hombre del siglo XXI por su enorme tamaño y su perfección arquitectónica. Muchos escritores han insistido en que la Gran Pirámide de Keops, en Gizeh, no podría ser construida ni siquiera con los conocimientos científicos y la maquinaria actuales. Uno de ellos, Erich von Däniken, afirma sin rodeos en “Recuerdos del futuro” (Chariots of the gods) "Hoy, en el siglo veinte, ningún arquitecto podría construir una copia de la pirámide de Keops, aunque los recursos técnicos de todos los continentes estuvieran a su disposición". Las implicaciones de semejante afirmación son obvias; si nosotros no podemos construirlas, ¿cómo pudieron hacerlo los antiguos egipcios, con su técnica primitiva y sus sencillas herramientas? ¿Acaso les ayudó alguna inteligencia extraterrestre? Von Däniken y otros defensores de la teoría de los "astronautas antiguos" sacan conclusiones similares de muchas de las maravillas arquitectónicas del mundo antiguo. Si tomamos en cuenta también los mitos de los "dioses" que enseñaron las artes y las ciencias al hombre, la posibilidad de una intervención extraterrestre en la historia primitiva casi parece plausible para muchos autores.

STARGATE: PUERTA A LAS ESTRELLAS UNA VISIÓN DE EGIPTO
La película Stargate fue estrenada en 1994. Los creadores son Roland Emmerich y Dean Devlin. La película sienta las bases del universo Stargate. Todo comienza en el año 1928, cuando el Profesor Langford descubre en Gizah (Egipto) un extraño artefacto metálico con forma de anillo. Años más tarde, en 1994, el Dr. Daniel Jackson (lingüista y arqueólogo famoso por sus extravagantes teorías sobre el origen extraterrestre de la civilización egipcia) recibe la visita de la Dra. Catherine Langford, hija del ya mencionado, que le propone una traducción de unas tablillas guardadas en las instalaciones militares de la Montaña Creek. El Dr. Jackson descubre el funcionamiento del aparato que el Profesor Langford había encontrado y junto a un equipo de militares liderados por el Coronel Jack O'Neil viaja a través de un "agujero de gusano" hasta el planeta Abydos, en el que un extraterrestre, en el cuerpo de un humano, llamado Ra, domina una civilización de humanos llevados al mencionado planeta hace 10.000 años. Tras descubrir quién es en realidad, el equipo lucha contra el alienígena haciendo que su pueblo se revele, el alienígena trata de escapar en su nave, pero el equipo teletransporta una bomba nuclear en su nave y esta estalla, salvando a la Tierra de que Ra envíe la bomba modificada por el portal y liberando al pueblo de Abydos. Todo el equipo vuelve a la Tierra, salvo el Dr. Jackson que decide quedarse a vivir y descifrar los misterios de la civilización humana que reside en el planeta. Jackson bloquea el Stargate para evitar que cualquier humano vuelva a Abydos.
La trama vincula el Antiguo Egipto con los extraterrestres, aunque usa nombres reales egipcios. Por ejemplo, el propio faraón tiene el nombre de Ra y el planeta se llama Abydos, realmente una ciudad del antiguo Egipto. En esta película se nos muestra la sociedad egipcia, donde vemos un poblado en toda su esencia. Sin embargo, la arquitectura no se muestra muy precisa, ya que tan solo aparece la pirámide-nave, y un monumento con dos obeliscos. Así que voy a mostrar las imágenes principales que muestren las características más cercanas al antiguo Egipto.

ARTES




En estas imágenes vemos una pirámide, que a su vez es una nave espacial. Alrededor de ella vemos 3 lunas, para insinuar que la acción se desarrolla en otro planeta. Además en una de las imágenes vemos cómo un pájaro, asimilando a Horus, es una pequeña nave que ataca a la población. Finalmente, vemos un templo, que tiene estructura egipcia, aunque no tiene policromía exterior y los obeliscos no tienen ninguna ornamentación jeroglífica.




En esta otra imagen vemos a una muchedumbre que representa a la masa popular



En la película aparecen algunas imágenes que imitan antiguas pinturas egipcios. Arriba, apreciamos un extraterrestre con simbología egipcia.



SOCIEDAD
La película nos muestra al pueblo campesino, soldados, sirvientes del faraón, sacerdotes del templo y al propio faraón.






Los ropajes, pelos y adornos se corresponden con las clases sociales más populares, pero con una vestimenta más propia del desierto que del propio Egipto fértil. Aún así está muy lograda la presentación de su situación social.




Los soldados portan máscaras de Anubis y visten el típico faldellín blanco.



Papiro de Tulli:
El documento apócrifo describiría la aparición de platillos voladores durante el mandato del faraón Thutmosis III. Mientras algunos creen ciegamente en la autenticidad del papiro, otros aseguran que el texto no es real.
Este antiguo texto enigmático ofrece pruebas concluyentes de un masivo avistamiento OVNI que tuvo lugar en el antiguo Egipto alrededor del 1480 aC, durante el reinado de Tutmosis III. "... Eran más numerosos que cualquier otra cosa. Ellos estaban brillando en el cielo más que el sol hasta los límites de los cuatro soportes del cielo [...] poderosa era la posición de los discos ardientes ... "
La civilización del antiguo Egipto desde hace mucho tiempo ha estado conectado a misteriosas deidades y logros increíbles. Considerada como una de las antiguas civilizaciones más avanzadas, los antiguos egipcios lograron cosas increíbles en su larga historia y eran extremadamente sofisticados astrónomos, arquitectos, ingenieros y científicos.

Sin embargo, ¿de dónde provino ese conocimiento?

Por otra parte, ¿quienes fueron los enigmáticos 'dioses' y 'semidioses' que se describe en los textos del antiguo Egipto?

Mientras que la mayoría de nosotros hemos oído hablar de la Canon Real de Turín y la Piedra de Palermo, sólo unos pocos saben de la existencia de un documento egipcio antiguo llamado 'El Papiro Tulli. "En lugar de ser un papiro, el papiro Tulli papiro es, de hecho, una traducción de una transcripción moderna de un documento egipcio antiguo que registra lo que se interpreta como OVNIs de fuego.




El Papiro Tulli ha sido citado por muchos como el antiguo texto egipcio más importantes que documenta la visita de los Antiguos Astronautas a Egipto hace miles de años.

Los antiguos textos describe con gran precisión, un masivo avistamiento OVNI que tuvo lugar en el antiguo Egipto durante el reinado de Tutmosis III.
El Papiro Tulli pertenecía a la ex directora del Museo Egipcio, en el Vaticano, el profesor Alberto Tulli. El documento es considerado como "el registro más antiguo conocido de una flota de platillos volantes escritos en papiro hace mucho tiempo en el antiguo Egipto."
El papiro fue traducido por el príncipe Boris de Rachewiltz, quien declaró que el papiro "era parte de los Anales de Tutmosis III." Sin embargo, nada en el texto antiguo se refiere al faraón por su nombre, lo cual es lamentable, sin embargo, no carece de precedentes.
La parte más misteriosa de los documentos antiguos son los enigmáticos "círculos de fuego" que volaban por el cielo del antiguo Egipto en dos ocasiones distintas, separadas por unos pocos días.





Muchos han desacreditado las credenciales del príncipe Boris de Rachewiltz, la verdad es que era un conocido erudito, y aún quedan algunas de sus obras disponibles y son demandados en la actualidad. La mayoría de los estudiosos coinciden en que su traducción del Papiro Tulli es aceptable. Lo más importante, el documento y la traducción se consideran auténtico y no un engaño.
Hay dos traducciones independientes del antiguo texto egipcio, uno por el príncipe Boris de Rachewiltz, y el otro por el antropólogo R. Cedric Leonard.
Esto es la traducción por el príncipe Boris de Rachewiltz:
“En el año 22, tercer mes del invierno, sexta hora del día, entre los escribas de la Casa de la Vida se encontró que un círculo de fuego venía del cielo. (Aunque) no tenía cabeza, el ancho de su boca (tenía) un olor repugnante. Su cuerpo era de un rod de largo (alrededor de 46 metros) y un rod de altura, no tenía voz… Sus corazones se confundieron, entonces ellos se echaron sobre sus vientres…Ellos fueron donde el (Rey?) para reportarlo. Su majestad ordenó…ha sido examinado… su majestad meditó sobre todo lo que pasó, que estaba escrito en los rollos de papiro de la Casa de La Vida.
Ahora, después de algunos días, estas cosas eran más numerosas que nunca. Resplandecían en el cielo más que el Sol en los límites de los cuatro pilares del cielo. La posición de los círculos de fuego era poderosa.
La armada del rey se quedó mirándolos y su majestad estaba en el medio de todo. Fue después de la cena. Inmediatamente después. Ellos (los círculos de fuego) se elevaron hacia el sur. Pescados y (aves) cayeron del cielo. (Fue) una maravilla nunca ocurrida desde la creación de esta tierra! causó que su majestad trajera incienso para pacificar el hogar… lo que pasó en el libro de la Casa de La Vida (será recordado) por la eternidad.”
Según la traducción de Leonard, los egipcios no se referían precisamente a “círculos de fuego” sino a “discos ardientes”:
“En el año 22, tercer mes del invierno, sexta hora del día, entre los escribas de la Casa de la Vida se encontró que un extraño disco ardiente venía del cielo. No tenía cabeza. El ancho de su boca emitía un olor repugnante. Su cuerpo era de un rod de largo (alrededor de 46 metros) y un rod de ancho. No tenía voz. Vino hacia la casa de su majestad. Sus corazones se confundieron con esto, y ellos se echaron sobre sus vientres… Ellos fueron donde el (Rey) para reportarlo. Su majestad (ordenó que) los manuscritos (localizados) en la Casa de la Vida fueran consultados. Su majestad meditó sobre todos los acontecimientos que estaban sucediendo.
Después de algunos días, ellos (los discos) se volvieron más numerosos que nunca en el cielo. Brillaban en el cielo más que el Sol y se extendieron a los límites de los cuatro pilares del cielo … poderosa era la posición de los discos ardientes.
El ejército del Rey se los observó, con su majestad en el medio. Fue luego de la cena que los discos ascendieron aún más en el cielo hacia el sur. Pescados y una variedad de aves cayeron desde el cielo: una maravilla nunca antes vista desde la creación de este reino. Y su majestad pidió que se trajera incienso para clamar el corazón de Amun-Re, el dios de las Dos Tierras. Y (se ordenó) que el evento (fuera registrado por) su majestad en los anales de la Casa de la Vida (para ser recordado) por siempre.”
De acuerdo con este texto antiguo, el faraón que gobernó Egipto fue Tutmosis III, y este masivo avistamiento OVNI ocurrió hacia el año 1480 antes de Cristo. Fue registrado en la historia como un día de gran importancia, un día que ocurrió algo inexplicable.
Es importante mencionar que es muy poco probable que los antiguos egipcios malinterpretasen estos "discos de fuego" con algún tipo de fenómeno astronómico o meteorológico. Los antiguos egipcios tenían experiencia y eran astrónomos dotados, y para el año 1500 aC, ellos ya eran expertos en el campo, lo que significa que ellos podrían haber descrito los fenómenos astronómicos de una manera muy diferente. Además, en este antiguo documentos, los "discos de fuego" se describen como cambiando de dirección en el cielo, así que sabemos que estos objetos no cayeron, sino se mantuvieron en el cielo egipcio.

dra. aNAYATZIN S. MENDOZA

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